
Sierras, barrancos y laderas erosionadas por el agua y el viento a lo largo de los siglos forman un paisaje de marcados contrastes. Las imponentes Sierras de Baza, Castril y la Sagra rodean al inmenso llano que hace millones de años acogió a un lago, donde las arboledas que acompañan el curso de los ríos dibujan surcos verdes que contrastan con los tonos ocres de la tierra, creando estampas de una belleza indescriptible.
En el sur de la comarca los atardeceres tiñen de increíbles colores las paredes escarpadas, erosionadas por el devenir de los siglos, que contrastan con la cal de las chimeneas y entradas de las casas-cueva.
Las paredes rojizas de la Sierra de Castril, regadas por hermosas cascadas, resaltan con el verdor de la vegetación, Y en La Sagra, durante el lnviemo puede contemplarse un paisaje muy especial: las imponentes paredes verticales de roca cubiertas de hielo.
|